martes, 15 de septiembre de 2009

Divagaciones

1:29 a.m.
Afuera llueve (mano derecha en su muslo izquierdo). Vaya que hace calor. Sería bueno abrir esa ventana (brazo izquierdo rodeándola por la cintura). Necesito un poco de aire... y un cigarro. Un trago de vodka no caería mal. O mejor aún, whisky. Podría cambiar el cigarro por un puro. Pero no tengo ninguno de los dos. (suena Dave Brubeck Quartet con Cassandra). ¿Cómo habrá imaginado Cortázar a los cronopios? Yo me los imagino pequeños, menudos, y feos. A las famas los veo un poco más grandes (siento sus uñas trazando tremendos surcos en mi espalda). A las famas me las imagino hermosas, inclusive. Y a los cronopios feos. En definitiva el género de cada palabra lo marca así. ¿Pero por qué unos feos y las otras bellas? Creo que sólo yo los imagino así. Entre los cronopios debe haber alguno que otro obeso y con mucha barba (Su cabello se pega a mi cara y mi cuello por el sudor, es un poco molesto, mi espalda comienza a doler y las sábanas se adhieren a mi). Jack Daniel's estaría genial. Directo de la botella, como en los viejos tiempos, cuando cada trago me quemaba la garganta y eran necesarios unos cuantos shots para marearme (sus piernas me rodean por la espalda). Ahora necesito mas whisky, o lo que sea que beba para los mismos efectos, ahora es más caro llegar a ese sopor (me llama entre sollozos y gritos ahogados por mi nombre, yo no recuerdo el suyo... "reina" siempre es una buena salida). Igual el tabaco. Si eran lights me mareaba el primer golpe. Si fumaba mucho al otro día no soportaba  el dolor de cabeza. Dicen que es la cruda del cigarro (me muerde los labios y se aferra con fuerza a mi con brazos y piernas largamente, le correspondo estujándola por la espalda). Ahora el tabaco ya no me sabe, ni lo siento. Ni siquiera el humo del puro lo siento. Claro, cuando entre en mis ojos si (le beso el cuello y las mejillas, "besos mejillones", decía Benedetti). Ahora tengo sueño. Y hambre.
   -Ya te extrañaba. Pensé que no te volvería a ver, con eso de que nunca tienes tiempo...
  -¿De verdad crees que es un buen momento para reclamaciones? Creo que jamás te he mencionado a tu novio...
   -(sonora carcajada) Sabes que bromeo. Quédate a dormir. Me gusta dormir entre tus brazos.
Gusto en la boca a saliva ajena. ¿Dónde tendrá las bebidas?
Ventana abierta.
1:52 a.m.

sábado, 12 de septiembre de 2009

De recuerdos ajenos

...Y de nuevo tu silueta
a contraluz se dibuja
entre mis sueños
juegas con mi esencia
entre tus labios
decantas mi alma de mi cuerpo
para beberla poco a poco
me despierto inconsiente
y sólo recuerdo tu aroma
y las instantáneas de tu cuerpo
entre mis brazos

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
 
 
Tomado de "Historias de cronopios y famas", Julio Cortázar, 1962

sábado, 5 de septiembre de 2009

Recuerdos primarios

Parece que conozco el sabor de tus labios desde mucho tiempo atrás, como si ya alguna vez hubiera estado entre tus brazos, flotando entre notas musicales estridentes, con los ojos nublados por el humo hostil del tabaco y el instinto a flor de piel, despiertas las manos atentas a tu piel, a tu tacto, a tu calor y tus humedades. Encontrarte de nuevo entre sueños, el recuerdo de tus tímidas primeras caricias, ínfimas muestras de deseo y cariño, puntas de iceberg de tu legado de mujer de fuego, mujer vibrante, mujer que siente.

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Estudihambre, remedo de escritor... melómano, poeta frustrado, y tecnócrata...

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