viernes, 31 de julio de 2009

sombras de ti

Batallo cada noche con tu recuerdo
intento dispersar mis ideas y quedarme
con el aroma de tu cabello entre mis manos
y la sensación de tus labios quemandome la piel

Busco entre las sombras que inundan la habitación
de soledad, dolor y tristeza
me invaden memorias lejanas
que corren en manada por mi mente

Me doy por completo a ti en cada respiro
te siento a mi lado aún en tu ausencia
como si estuvieras bajo mi piel
besándome a cada palpitar, entre sombras

miércoles, 29 de julio de 2009

La maldad nace de la supresión hipócrita del gozo


Una cucaracha recorre el jardín húmedo
de mi chambre y circula por entre las botellas
vacías:
la miro a los ojos y veo tus dos ojos
azules, madre mía.
Y cantas, cantas por las noches parecida a la locura,
velas
con tu maldición para que no me caiga dormido,
para que no me olvide
y esté despierto para siempre frente a tus
dos ojos
azules, madre mía.

"Poesía" 1970 - 1985


Leopoldo María Panero

miércoles, 22 de julio de 2009

entre cerezas y viento

Disfrutaban de aquella luz mientras el aire cargado del aroma de los jazmines llenaba lentamente la habitación por completo. Era del tipo de luz que suele darse por las tardes entre los meses calurosos, esa que parece casi tangible y que se confunde con el aire que se respira. Estaban recostados el uno en el otro y comían cerezas frescas, las cogían de un tazón de agua con hielos y guardaban la sensación fría para sus sueños calurosos que los esperaban impacientes aquella noche.
El ambiente de aquella blanca alcoba se entremezclaba con el aroma de los jazmines y las notas lejanas de Mingus, que hacía más melancólico y profundo el rozar del viento con las pieles de ambos. Cada cierto tiempo, el aire que corría entre los árboles que protegían la entrada aquel balcón, se colaba hasta los huesos de ellos, y erizaba la piel de forma tenue y constante, y los acercaba más y más entre cada abrazo y cada cereza.
Las manecillas del reloj que colgaba de aquella pared frente a ellos como un vigilante silencioso rondaba acechante la media noche. Aún asi se escuchaban a lo lejos los perros ladrandole a la Luna y las hojas de los árboles cayendo poco a poco.
El acariciaba el cabello de ella mientras ella besaba de vez en cuando su pecho cubierto de finas gotas de sudor. La piel de ella tambien estaba cubierta de sudor, pero se había desvanecido poco a poco entre el viento que la acariciaba al unísono de las manos de él. Llevaban largo rato asi, disfrutando el contacto con el aire fresco de la noche, de la música, de las cerezas, de ellos.

viernes, 17 de julio de 2009

La niña de Guatemala

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Poema de José Martí

miércoles, 15 de julio de 2009

uno más, a diario...

Tu voz se ha convertido en el réquiem perfecto a la soledad y al hastío diario;
el recuerdo del aroma de tu cuello mientras lo beso me sorprende mientras camino
y cierro mis ojos y viene a mi mente el brillo de tus ojos cuando me abrazas
Vacilo en despertar, por que en mis sueños estás tu
es más vívido tu recuerdo mientras duermo
Más aún estando despierto sueño con tus labios de bronce y con tu piel de arena
con tus manos finas y con tus pies de pluma.

sábado, 4 de julio de 2009

Introspección

No había día que no esperara en el balcón a la misma hora para verla pasar, y a pesar de eso, no la había vuelto a encontrar. Quizá era eso mismo, cierta misticidad que le imprimía al asunto, eso de haberle visto tan sólo una vez, y que esa vez pareciera que nadie más la hubiera visto. ¿Cómo era posible que Ella (por que era Ella, no solamente "alguien") pasara desapercibida entre aquel huracán urbano? Contradictorio. Aún así, no perdía la esperanza de volverla a ver. Vaya... Inicios del siglo XXI y con semejantes romanticismos. Definitivamente, no era algo que quisiera publicar.
No podía sacarla de su mente, parecía que Ella había salido de algún sueño, si, de un sueño y no de otro lado, eso explicaría su volatilidad, eso explicaría que no la hubiese vuelto a ver. Lo pensó largamente, pero se convenció a si mismo que no lo haría, preguntar por ella en las tiendas en las que el la vió sonaba enfermizo, y siendo honestos, era casi imposible que alguno de los comerciantes de la calle principal de comercios de especias y condimentos y demás aditamentos para la cocina la recordara. A ciencia cierta, no tenía ni idea del flujo de mujeres por esa zona, pero estaba seguro de que debió haber sido bastante denso, así que sería practicamente imposible dar con Ella, no sabía ni su nombre, sólo sabía que tenía un bello cuello y unos delgadísimos y finos tobillos extra-flexibles. Si, sería mejor olvidar esa idea. Ahora sólo le quedaba esperar a que Ella volviera por aquellos barrios meramente comerciales. Vaya idea.
Dejó pasar los días uno a uno, como gotas de agua dejando lenta y parsimoniosamente su marca en la piedra sobre la que gotea, y seguía empeñado en buscarle, escarbaba entre los peatones apresurados, entre el tráfico vehicular, sin obtener nada más allá que instantes petrificados de la cotidianidad, del hastío descomunal de las horas pico del centro de la cuidad. Continuaba con la esperanza, de encontrarle, de darse cuenta de que Ella no encajaba en el todo cotidiano, si, eso también la hacía más mágica, esa atemporalidad con que se movía, como si estuviera levitando, su rostro en aquella única ocasión no era como el de la gente en general, Ella parecía divertise sorteando a el mundo entero, a los vendedores y a los carteristas, a los niños que corrían entre bolsas de especias y condimentos, a los perros malolientes, parecía impermeable a todo.
Continúo se infructuosa busqueda mientras intentaba sacarla de su cabeza, convenciendose a el mismo que Ella no existía, que Ella había llegado a sus ojos con el único afán de darle un respiro entre los montones apilados en desorden de soledad y monotonía que llenaban sus días, sus noches, su apartamento y sus sueños, y hasta su alacena. Intentaba olvidarla a pie y por las noches, con cigarrillos y con café, con series de televisión, peliculas, y vodka. Y lo que logró conseguir fue algo menos que esperado. Se dió cuenta de las cosas que hasta el momento parecían no tener importancia; las esquinas de las paredes, las gotas de agua condensadas que rodaban en el espejo del baño al terminar de bañarse, en el humo del cigarrillo que se perdía entre el aire que respiraba en su habitación, en la sala, y en el balcón. Como Ella.

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Estudihambre, remedo de escritor... melómano, poeta frustrado, y tecnócrata...

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