Te observo en silencio y me invade un sentimiento nuevo, por que no todos tus silencios son iguales, tus silencios nocturnos a los diurnos, los de molestia a los de placer, en los que te enfrascas en tus pensamientos, por ejemplo, en el aire flotan las palabras que buscas para ti misma, se siente la efervescencia de tus pensamientos, mana de piel un aroma a razonamiento hipotético, algo que se vuelve casi tangible.
Disfruto sin embargo, aquellos silencios en las noches en las que tu silencio me envuele, en los que el calor de tu cuerpo es parte de ti y a la vez es todo, admiro tus ojos cerrados, los mismos ojos que me ven con amor, con pasión, con ternura y con paciencia, que gritan en silencio y que crean el silencio de tus labios, el mismo que complementas con tus manos y y coronas con tu aroma, y que ya sea a grito abierto o en el espacio sin la luz de tus palabras, me enajena tu sola presencia, y los momentos a tu lado se vuelven atemporales, ni el tiempo ni la distancia importan mientras esté a tu lado, sientiendo tu silencio, siendo parte de el, volcado en tu pensamiento que me envuelve y me contrae en un lugar metafísico creado sólo para nosotros, como si el se alimetara de nosotros, de nuestros pensamientos, del calor de nuestros cuerpos o se regenera a sí mismo en tu mirada, en tu silencio.
Disfruto sin embargo, aquellos silencios en las noches en las que tu silencio me envuele, en los que el calor de tu cuerpo es parte de ti y a la vez es todo, admiro tus ojos cerrados, los mismos ojos que me ven con amor, con pasión, con ternura y con paciencia, que gritan en silencio y que crean el silencio de tus labios, el mismo que complementas con tus manos y y coronas con tu aroma, y que ya sea a grito abierto o en el espacio sin la luz de tus palabras, me enajena tu sola presencia, y los momentos a tu lado se vuelven atemporales, ni el tiempo ni la distancia importan mientras esté a tu lado, sientiendo tu silencio, siendo parte de el, volcado en tu pensamiento que me envuelve y me contrae en un lugar metafísico creado sólo para nosotros, como si el se alimetara de nosotros, de nuestros pensamientos, del calor de nuestros cuerpos o se regenera a sí mismo en tu mirada, en tu silencio.

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