Os pertenezco, desde el momento en que me mirasteis a los ojos.
Os pertenezco, a partir del primer roce de vustros labios a los mios.
Soy para ti, hoy pongo en vuestras manos de seda mi vida
a merced de vuetro aliento y a disposición de vuestros labios de plata
Plenamente vuestro, plenamente alegre

No hay comentarios:
Publicar un comentario