Muestrame el valor de una caricia,
enseñarme el fuego de tu tacto,
destroza la fortaleza de mi día con tu sonrisa,
con tus labios revive mi cuerpo de aquel letargo,
al que yo mismo lo había condenado.
Muestrame el universo que se oculta en tus caricias,
guíame por el tupido bosque húmedo de tus besos,
llevame de la mano por el sendero que iluminan tus ojos

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