3:30 am.
Primer café del día (o será acaso el útlimo?) No sé como llegué a mi casa hoy. Pero tampoco quiero pensarlo. Por momentos dudo que esta sea mi casa realmente. Aún siento las orejas calientes, y mis manos y brazos parecen tener vida propia, fuera de mi control.
El estómago; sé que en algún momento me lo reclamará. Y mira que sabe cómo hacerlo! Por lo pronto lo siento en llamas, y siento ese calor por todo el tracto digestivo. mi respiración se ha vuelto pesada, como si el aire que respiro fuera más fácil respirarlo a cucharadas.
El aroma del café me ha vuelto a la vida. Siempre es revitalizador, sobre todo a esta hora de quietud y sombras, de soledades. "De soledades..." Por aquí hay mucha de esa. Silencio y recuerdos que pesan más a cada momento. Soledades compartidas, soledades que se acopañan y se hacen más duras, más tristes y devastadoras. Las encuentro mientras bebo mi café, en el humo de los cigarrillos y en el fondo de los vasos. Incluso las encuentro en los acordes de Monk o Mingus. Quizá soy yo quien las busca, y me las topo por todos lados.
Sabes a todas, soledad. Sabes a tabaco, a vodka, a café. Hueles a transporte público, a libros de segunda mano, y al rocío matinal.
Sabes a Todas...

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